Para el año 1926 la Porto Rico Railway, Light & Power (PRRL&P) registraba perdidas económicas mayores que atribuían en parte a lo anticuada que estaba la flota de tranvías. Ya para esa época los viejos coches de madera comprados entre 1900 y 1910 comenzaban a verse obsoletos comparados con otros medios de transporte como los autobuses que circulaban entre San Juan, Santurce, y Río Piedras. El 14 de octubre de ese año la PRRL&P decide ordenar seis modernos coches a la compañía Perley A. Thomas Car Works de High Point, Carolina del Norte como una de las medidas para modernizar el servicio de tranvías en la ciudad capital.
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Plano del interior de un tranvía Perley Thomas y foto de la unidad número 40. 1,2
Montage por Héctor Ruiz |
En noviembre de 1926 Carl C. Giles, presidente de la PRRL&P, expresándose en torno a las ventajas de los nuevos carros dijo: “
El diseño para los nuevos coches ha sido objeto de cuidadoso estudio a fin de adaptarlos a las condiciones existentes en San Juan. Serán más estrechos que los que prestan servicio actualmente, de modo que en los tramos rectos de vía no entorpezcan el tráfico de la calle. Las plataformas o estribos tendrán sus extremos redondeados y de este modo no se adentrarán tanto en las aceras, en las curvas, como los de los carros actuales, y, por lo tanto, estorbarán menos a las personas que por ellas transiten.” Sobre los interiores del vehículo el señor Giles comentó que
“el piso de los coches estará seis u ocho pulgadas más bajo que el de los carros en uso actualmente. Esto facilitará el tomar y dejar el tranvía, especialmente a los ancianos. Las ventanillas serán bastante bajas, hasta el nivel de los asientos, lo que dará mayor ventilación a los coches y por lo tanto los hará más frescos de lo que son los que prestan servicio ahora en San Juan.” En torno al alumbrado se expresó diciendo que: "
Estarán brillantemente alumbrados, lo que les dará un alegre aspecto por las noches y, además, facilitará la lectura en ellos”
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